Salí de mi casa como todas las mañanas. Me acerqué al parking bici y cogí la mía. Me incorporé al concurrido carril para las mismas y cogí "mi propio ritmo" Es un placer llegar y aparcar en el centro en cinco minutos, pensé... Tengo que tener cuidado con el resto de bicicletas, hay mucho tráfico. En cambio, sólo se veían pocos coches, y casi todos eran transporte público. Desde que vivo en esta ciudad he ahorrado en combustible, tiempo y estrés, y por supuesto, he ganado en salud y calidad de vida. Y sobre todo, desde esta ENORME ciudad se ven las estrellas. Definitivamente, en esta España actual, suena a sueño...