Seguimos con esta particular carta a los Sabios de Oriente: queremos pedirle hoy honestidad. No parece que nos hay sobrado mucho en años anteriores, hemos visto como sinvergüenzas de chaqueta y corbata, especuladores y ladrones de guante blanco han estado metiendo la mano en cada cajón, en las arcas públicas y en la privadas, allá donde hubiera algo que rebañar. Estaban, y están muchos de ellos aún, en cargos públicos, o en la banca, o en las promotoras inmobiliarias, manchando el buen nombre de los que nos renunciaron a la honestidad. Queremos pedir, por tanto, decencia, honestidad, en grandes cantidades: nos hace mucha falta recuperar la confianza en las instituciones, en los políticos, en las empresas. Hay quien piensa que todos son iguales, o lo que es peor, que los cargos corrompen per se. Quiero pensar que no es así, así que: queridos Sabios de Oriente, les ruego que carguen sus camellos con toda la honestidad que encuentren en sus largos viajes. Gracias.
